lunes, 18 de diciembre de 2017

LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ERNESTO

LA IMPORTANCIA DE  LLAMARSE ERNESTO

El hecho de formar parte de una entidad para muchos los lleva en volandas a cualquier punto que se proponga. Los colores representan algo tan vital en sus vidas que les resulta imprescindible y vital .

Se da natural e inexorablemente la otra alternativa. Aquellos que no se sienten identificados por lo que forman parte y como ente y como grupo el interés es prácticamente nulo o simbólico

Existe actualmente un ejemplo claro de este criterio

El Domingo pasado se jugaba una jornada de waterpolo en la categoría de Cadetes Jóvenes pero no tanto y no tan maduros pero si lo suficientemente motivados como para pensar en hacer grandes hazañas y conseguir altas metas.

Los equipos de Ciudad de Alcorcón y de Villalkor se medían las fuerzas en la piscina de Villalkor.

No faltaba ningún componente. Piscina en excelente estado de revista. Técnicos por doquier controlando y midiendo lo medible. No digamos del cuerpo arbitral,de uniforme impecable no tanto de criterios.

Ya en el inicio del encuentro se empieza a presentir algo que no parecía funcionar.

Un equipo con jugadores impresionantes por su físico con elementos importantes en sus fila se empezaban a amilanar ante un grupo de jóvenes  dinámicos  que una y otra vez llegaban a la portería rival con intenciones claras de marcar.

Por el contrario el equipo poderoso e impresionante se iba dejando hilachos de sí mismo en cada lance ,desinflándose en cada lance y alejando la posibilidad de superarse en cada periodo .

Al final  un error  de catón de párvulo, se pierde  el encuentro por la diferencia mínima.

Hay siempre Barones de Coubertin que comentan que lo importante en las categorías jóvenes es la de competir y que el éxito y el fracaso no son tan importantes,

Seguramente este tipo de personajes pertenecen a la categoría de padres y aficionados que piensan que con participar sin exigencia es suficiente para su prócer. No parece que tengan en cuenta la importancia de superación  , planteamiento de objetivos y metas en cada una de las etapas de su formación.

Un equipo puede tanto perder  como ganar sin más historias. Demostrando en todo punto su grado de interés en asimilar ya sea el triunfo como e fracaso para su crecimiento personal. Hay veces que se pierde un  eslabón que nos permite a la próxima vez auparnos por encima del obstáculo para superarlo sin mayores dificultades.

La problemática empieza a ser preocupante cuando esta actitud es causa  de falta de fuerza para subir el peldaño o al menos no caerse en el suelo al intentarlo.

El Club IARA ha planteado una serie de pautas y de objetivos para que todos y cada uno de los elementos integrantes de cada una de las categorías se sientan a gusto en el medio donde se sitúa su actividad. 
Se sientan orgullosos de formar parte de esta entidad y motivados a dar los mejor de sí mismo por su grupo .

Al menos en esta categoría no se puede decir que esto se esté comprobando.

Tal vez cabría decir  que el mañana se forja con la actividad diaria y en este caso el futuro es un tanto oscuro

La próxima meditación tendrá como protagonistas la Categoría de Seniores.

Seria bueno analizar esta primera fase a falta de dos partidos para acabar este importante Torneo preparado por la Federación Madrileña para poder iniciar a sus equipos con opciones de subida a categorías nacionales.

Una Competición plagada de equipos de relleno con nula opción de superación y de dudoso interés para algo no digamos para una preparación de ascensos a  Segunda  categoría Nacional.

EL HOMBRE ES UN LOBO PARA EL HOMBRE

THOMAS  HOBBES

Los hombres no son tolerantes y cooperativos con sus iguales por obra y gracia de ninguna propensión innata a la compasión o la empatía, como postularían un siglo después de Hobbes los filósofos de la Ilustración escocesa,  cuya figura más destacada sería David Hume. Que practiquen de buena y mala gana esas virtudes depende de la presión que una fuerza superior a la propia individualidad ejerce sobre cada uno de ellos, conmutándoles a comportarse de acuerdo a unos principios que a la postre resultan útiles para la sociedad. En la civilización, esa fuerza son las leyes, el Estado.

Esa propensión a causar ofensas de una u otra ralea llevó a Hobbes a subrayar que “Homo homini lupus”, el hombre es un lobo para el hombre. No se le puede atribuir la invención de la cita, porque se sabe debe al dramaturgo latino Plauto (254-184 a JC); sin embargo, esta frase se asocia ineludiblemente a su fatalista visión de la naturaleza humana. El engaño y la violencia, así como una brutal rapacidad”, son las consecuencias directas de tan condición.
En el estado de naturaleza no hay moral que valga, ya que los individuos solo obedecen a su impuso de apropiación. Nadie piensa si de la misma planta pueden comer dos personas, porque amas tiene la misma intensión de engullirla para satisfacer su propia e imperativa demanda. Nada está sujeto al baldón del calificativo “malo”, porque la fuerza ciega de la naturaleza escapa a cualquier consideración de maldad, salvo su contravención, que  por otra parte, es imposible. Así que los hombres se enzarzan unos contra otros sin piedad, en esa guerra total en la que no todos los disponibles de las mismas condiciones para salir boyantes.

Son tantos los peligros que amenaza a todos como consecuencia de la codicia y los apetitos de cada hombre, que el que todos hayamos de protegernos y cuidar de nosotros mismos está tan lejos de ser tomado a broma, que nadie puede ni quiere hacer otra cosa”.

En una situación semejante no existe oportunidad para la industria, ya que su fruto es incierto; por consiguiente no hay cultivo de la tierra , ni navegación, ni uso de los artículos que pueden ser importados por mar, ni construcciones confortables, ni instrumentos para mover y remover las cosas que requieren mucha fuerza, ni conocimiento de la faz de la tierra, ni cómputo del tiempo, ni artes, ni letras, ni sociedad”.

Cada uno es movido a desear lo que es bueno para él y a huir de lo que es malo para él, pero sobre todo, a huir del mayor de todos los males naturales que es la muerte, y esto con una necesidad de naturaleza no menor que aquella con que la piedra desciende hacia abajo”.

Hay que introducir ciertas reglas que eviten sangrías innecesarias y garanticen en la medida que la cupiditas lo consienta, un futuro de seguridad para cada uno de los particulares – cabe insistir de nuevo en este sentido de singularidad, porque el hombre natural sigue sin pensar en ninguna proyección colectiva, desde un punto de vista moral

Toda asociación espontanea nace o de la necesidad recíproca o de la ambición ,pero nunca del amor o de la benevolencia hacia los demás

La razón común a todos los individuos les muestra cuál es la ley básica a observar por la especie: hay que evitar cualquier situación que amenace la vida.

El hecho de que todos los hombres necesiten alimentarse y que para ello precisan de su esfuerzo o de sus bienes, o de ambos a la vez ,puede servir para estatuir el trabajo y la propiedad como leyes naturales

La evidencia de que los humanos están sexuados, tienden a la reproducción de la especie y experimentan una inclinación natural a cuidar de su prole erigiría la familia como otra de las leyes naturales.

La sociedad nace porque el hombre así lo quiere, no porque esté naturalmente programado para ello, como la semilla que necesariamente habrá de florecer.

Parafraseando a Protágoras, que “en política el hombre es la medida de todas las cosas.”