martes, 9 de enero de 2018

LA FUERZA DE LA LEY NATURAL

DAVID LOCKE

La certidumbre de la existencia de un creador que es además juez de todos los hombres coloca el premio y el castigo que moderan las ambiciones de los hombres en el más  allá , por lo que no es necesaria la amenaza del gobierno sobre sus súbditos.  El hombre responsable que hace uso de sus facultades cree en Dios y, por ello es consciente que  ningún gozo en este mundo puede compararse a los que nos esperan en la vida venidera, y ningún castigo  más  doloroso que los que nos torturarán eternamente en el infierno si no somos capaces de controlar nuestros apetitos. He aquí una de las claves del pensamiento político de Locke.
                Según Locke, la ley natural señala que cada individuo posee unas propiedades fundamentales: su “vida” (su cuerpo), su libertad” y sus posesiones (sus bienes materiales). Cada hombre tiene el derecho a conservar estas propiedades y  , por tanto a defenderlas, de ahí que , en el estado de naturaleza, cualquier individuo pueda ejercer personalmente el poder de  juzgar y castigar a aquellos que atenten contra la ley natural. De este modo, la ley natural aparece ahora como un   ” cerco ” que protege las propiedades fundamentales del individuo, un muro que nadie puede traspasar con sus acciones. y si no fuera por la corrupción y maldad de los hombres degenerados, no habría necesidad de ninguna otra sociedad y no habría necesidad de que los hombres se separasen de esta grande y natural comunidad (la humanidad) para reunirse mediante acuerdos declarados, en asociaciones pequeñas y apartadas las unas de las otras.

Frente al absolutismo, Locke apuntaba a un principio democrático en el origen del Estado; no es un individuo quien toma el poder según su propia visión, sino un representante de la mayoría y, en ultima instancia, con el propósito de defender la ley natural, esto es, de preservar la vida, la libertad y las posesiones – “las propiedades” – de los miembros de la sociedad.
No resultaba extraño que la monarquía fuera el sistema de gobierno escogido en los primeros tiempos por la mayoría, que confió la administración de la ley natural al mejor de los hombres; sin embargo , sus hijos no heredaron la sensibilidad por la justicia y la monarquía degeneró en tiranía , por lo que el pueblo debía recuperar el poder, estableciendo una ley positiva que limitase la capacidad de acción del ejecutivo. En tal sentido, Locke fue un decidido valedor del sistema parlamentario instaurado en la Inglaterra de su tiempo.

Locke planteó dos excepciones en las que tanto el gobierno como el pueblo podrían rebelarse contra la ley positiva (que no la natural).
“El poder de prerrogativa” establecía que, cuando la observancia de la ley resultase nociva para el pueblo, el gobierno podría actuar en contra de lo que dictase el ordenamiento positivo.
La “disolución del gobierno” a través de la rebelión aparece como un derecho legítimo, cuando las leyes o la interpretación de estas que hace el gobierno estaría rompiendo el pacto fundamental por el que la sociedad civil se constituyó.

Locke indicaba que rebelarse significa etimológicamente “volver a la guerra” y, en realidad, lo que hace un gobierno tiránico con sus actos contra el interés general es romper los lazos que mantenían unida a la sociedad. No son los rebeldes quienes se vuelven contra el tirano, sino el tirano el que arroja de nuevo a la sociedad al estado de guerra anterior al pacto.
El padre del liberalismo concibió al individuo no sólo como propietario de un terreno, sino como propietario de su propio cuerpo y de su propia voluntad, que empleará como él decida: sólo Dios, como propietario de todos los seres, puede marcar los límites de su voluntad. Si pues, la noción de propiedad privada atraviesa la misma noción de ser humano de Locke, por lo que determina tanto su ética como su política.

Locke mostraba en sus razonamientos de forma explícita que la acumulación de capitales en pocas manos revierte en toda la sociedad, pues toda ella dispone de los productos, que acaban consumiendo, y el conjunto del país se beneficia de la laboriosidad de aquellos que son capaces de producir más.


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