EL FIN DE LA POLÍTICA ES LA FELICIDAD
La primera norma de toda teoría política debe ser a juicio
de Hume, su sólido anclaje en los hechos, y no en los deseos o las suposiciones
de cariz metafísico, ajenos a cuanto podemos percibir de la naturaleza de las cosas
y de las personas.
No existen las forma perfectas ni naturales de gobierno:
todo régimen político se basa en el acuerdo entre los individuos concernidos , alcanzando
en aras de ese sentimiento de ” interés” que empuja a la búsqueda de la felicidad
o, en su defecto ,de las mejores condiciones de vida posibles.
“Tratado de la Naturaleza humana”, David Hume 1739
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